jueves, 5 de diciembre de 2013

Desde un plano muy optimista Sagan manifiesta que no obstante la distancia espacio-temporal entre los fenómenos cósmicos y los hechos que ocurren en la tierra, el hombre, y sólo él, podrá determinar su sobrevivencia, dependiendo del nivel de desarrollo que alcance la ciencia y “de la sensibilidad del género humano en su más prístina manifestación”.

El desarrollo de la ciencia

Desde la apropiación del fuego, hasta la revolución de los computadores de quinta generación y las infinitas posibilidades que se abren con el desarrollo de la inteligencia artificial, los inventos producidos por el hombre, merced a su descubrimiento o invención, han determinado su sobrevivencia y sus relaciones sociales.
Los primeros pobladores de la tierra, que empezaron a ser sedentarios, desarrollaron diversas técnicas para domesticar los animales y sembrar la tierra. Se calcula que hacia el año 2000 a.C. se desarrollaron las primeras formas agrícolas en Asia y parece que al otro lado del mundo, en lo que hoy se conoce como América, se cultivaron los primeros productos alimenticios y se empezó a vivir de la agricultura superando las formas de caza y pesca.
Al agruparse los primitivos pobladores empiezan a surgir aldeas y ciudades donde se levantan construcciones y se inventan técnicas para las mismas, junto con la elaboración de instrumentos diversos de trabajo, confección de telas y de otros objetos que marcan una nueva era y un desarrollo intelectual que más tarde originaría la aparición de la escritura y su ulterior desarrollo hasta el auge de la imagen y la informática en el siglo XX.

Las aldeas o ciudades que se van desarrollando requieren de una organización más compleja y se estructuran bajo formas políticas similares a estados. Cuando los estados crecen y alcanzan su madurez, pretenden el dominio de otros estados similares para imponer formas de cultura y de organización social. Esta constante lucha muestra diversas manifestaciones de imposición de estados muy fuertes frente a otros más pequeños.
En los albores de la humanidad se puede hablar de grandes centros de civilización como el egipcio, el sirio babilónico, el chino y el indio; paralelamente surgen otras grandes formas de cultura como la persa, la grecorromana, la fenicia y la hebrea, entre otras.
Con el transcurrir histórico se manifestarán algunos periodos caracterizados por su desarrollo intelectual, artístico o científico: medieval, moderno, contemporáneo, entre otros más.

La prehistoria y las primeras manifestaciones de desarrollo del pensamiento

Los primeros instrumentos que el hombre empleó estaban constituidos por objetos de una sola pieza, dirigidos hacia la defensa y la alimentación a través de la caza. Estos utensilios serían perfeccionados posteriormente y mezclados entre sí. Siendo así surgen instrumentos como el hacha de piedra, donde se combina un elemento cortopunzante y un mango que lo sujeta.
Gracias a su curiosidad, observación, análisis y aplicación, el hombre desarrolla diferentes técnicas, por ejemplo, en el cultivo de la tierra, pasa de un simple palo con el que hace huecos, a un artefacto compuesto de varias piezas, arrastrado por hombres o por animales que perfecciona la técnica del arado. Esta forma de cultivo se conocía hace más de 6.000 años en Egipto y en Mesopotamia. Muchos años después en Roma se perfeccionaría esta técnica, incluyendo la rueda para airear y dejar mejor preparada la tierra para el cultivo.
Las primeras máquinas rudimentarias capaces de transformar la energía y de minimizar el esfuerzo humano se enfocaban hacia la satisfacción de las necesidades básicas del hombre. Con esta idea se perfeccionaron el arco para disparar flechas, las trampas que cazaban animales y las redes para pescar.
A partir de esa misma observación, se desarrollaron otras formas “científicas” que hacían posible aprovechar la fuerza y el peso y, aunque todavía no se concebía la relación entre energía, masa y velocidad que perfeccionaría Einstein, siglos después, en el siglo IV a.C. ya se tienen noticias de la utilización de la rueda maciza hecha de madera en Mesopotamia.
De la misma manera, el hombre primitivo, pudo percatarse de que el fuego y su dominio le hacía más fácil la vida puesto que no solamente lo ayudaba en su alimentación y le proporcionaba abrigo sino que también podía constituirse en una herramienta para su desarrollo y para su defensa y ataque. Las primeras técnicas con las que se dominó el fuego empezaron con golpear dos piedras y frotar un palo sobre otro, hasta que se llegó al endurecimiento de madera para fabricar herramientas y armas, y el endurecimiento de barro para hacer utensilios diversos; posteriormente, con la transformación de los materiales se entraría en la llamada Edad de los Metales. Hacia el cuarto milenio antes de Cristo el fuego era utilizado para fabricar instrumentos de bronce y de hierro, los cuales, necesariamente, iban a incidir en el desarrollo de la agricultura, del transporte y del comercio, pero, primordialmente, en el desarrollo de la guerra. Muchos años después los hombres que desarrollarían los diversos métodos científicos y sofisticados de apropiación del fuego en todas sus manifestaciones, tendrían que poner la ciencia al servicio de distintos intereses.

La observación de que algunos objetos pesados se hunden en el agua y que otros no se hunden totalmente y flotan, llevó al desarrollo de la navegación; este desarrollo se dio desde la unión de troncos y tablas con cuerdas, clavos y sustancias, hasta otras formas más sofisticadas. Hacia fines del tercer milenio antes de Cristo se puede observar, en diversas representaciones, el dominio de las aguas a través de técnicas basadas en la fuerza de los remos y en las velas.
Por otro lado, hacia el año 3000 a.C., se tiene noticia de unos signos llamados pictogramas que trataban de recoger y transmitir información de determinados grupos sociales. También se tiene noticia de los llamados ideogramas o símbolos que representan ideas abstractas. A los sumerios de Mesopotamia se les atribuye la invención de la escritura cuneiforme hace unos 5000 años, escritura que, en un principio, se hacía en unas tablillas de barro, la mayoría de ellas adheridas a vasijas.


Figura 1.3 Ejemplo del alfabetosumerio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario